
Estos días estoy un poco ausente, lo siente. Se debe a que he aumentado mi tiempo vacacional. No estoy de humor para muchas historias aunque no sé por qué. Creo que me he vuelto totalmente antisocial.
Todo este cambio, suscitado en su mayoría porque tengo gafas nuevas que mejoran mi visión de cualquier hecho (y mi look mejorado en un 100%) y que dedico mucho más tiempo a la vida contemplativa del paro, no me hace ser una persona agradable. Es decir, normalmente considero que lo soy, pero hoy tenía uno de estos días antisociales, de mal humor, en el que parece que en nubarrón negro de la mala hostia te persigue como un moscardón en un día de bochorno.
Estoy picajosa, sí.
Encima, me han pasado las fotos de la boda a la que asistí no hace mucho y doy auténtico pavor y pánico. En una hasta parezco un zombie porque el flash y la luz natural no molan combinados. Eso, mezclado con mi maquillaje fue el acabose de la situación. ¡Con lo monísima que iba yo! Si es que no hay justicia.
Hoy es uno de esos día en los que comprendo cosas como los niveles de odio de
Goldhands, porque, por odiar, le estoy empezando a coger manía al tipo del tiempo de Antena 3, que de tanto entusiasmo que le mete al tiempo parece que te está tirando los trastos y da no se qué.
Lo dicho, uno de esos días que quieres que, ya puestos, a todos les vaya cenizo. Aunque tal como está el mundo, mejor era tener un buen día.
Dice el dicho, al mal tiempo, buena cara. Yo debe ser que como hace sol …
Besotes