
Tenía pensado hablaros de mi autor favorito pero estoy tan cansada que voy a despotricar.
He empezado a trabajar otra vez, pendiente aún del trabajo del año pasado en el ayuntamiento, que este año están tardando mogollón en avisar, y ahora trabajo con una agencia – es decir, ellos se quedan con las tres cuartas partes de mi sueldo y yo con el resto – en lo mismo: monitora de teatro.
Me han tocado niños que son un poquillo repelentes, la verdad. Me dan bastante la brasa y no hay mucha gente que los aguante así. Me he desgañitado la garganta y estoy bastante patata: me duele todo y sólo me apetece dormitar bajo una mantita o entretenerme con algo divertido e interesante.
Supongo que es lo de siempre: hasta que nos acostumbremos mutuamente me tendré que dejar las cuerdas vocales y que los niños me chillen y se me quieran subir ala chepa – cosa no compleja con mi escasa estatura – y me intenten tomar un poco como el pito del sereno.
Al menos espero que pueda ir tirando en estos días. Mientras, me contentaré pensando en que Herodes en su tiempo se sintió como yo – aunque él fuese el radical que yo no dejo salir al exterior.
Estoy medianamente emocionada con mis dos comunidades aunque me gustaría que hubiese participación.
Muchos besotes y abrazos a todos.